Carrió denuncia ciertas simpatías de Morales y Cobos por la sodomización neokirchnerista (Pampuro)

Lo ocurrido en 2002 demuestra que hay una notable sintonía entre gran parte de la UCR y el duhaldismo. En especial, padecen el vértigo, y siempre prefieren lo que ellos llaman 'la negociación', o sea cambiar algo para que no se modifique nada. Eso explica, por estas horas, la búsqueda de diálogo entre Gerardo Morales, presidente del bloque de senadores UCR, y José Pampuro, presidente provisional del Senado, y quien hoy día es kirchnerista crítico o sea duhaldista. Pero eso no quiere decir que los Kirchner coincidan. Por suerte otra vez irrumpió Elisa Carrió en escena.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Maldito sea Gerardo Morales. La certidumbre es un valor de precio infinito entre los periodistas porque supone que los interrogantes fueron resueltos, las cavilaciones han cesado, ya no quedan cabos sueltos. Y, básicamente, a la opinión pública le desagradan los finales abiertos, los títulos entre preguntas, las preguntas sin respuesta. En general, cree que el periodista no cumplió con su tarea.
Resulta que cuando el periodista había concluido que aquel día en el Senado cuando la oposición perdió -Miguel Ángel Pichetto y el kirchnerismo dejaron sin quórum la sesión en la que debía votarse la distribución de las comisiones legislativas-, gran parte de la responsabilidad fue, tal como dijo Hilda de Duhalde, y luego su marido Eduardo, por impericia legislativa de Gerardo Morales (Jujuy-UCR), quien permitió a Pichetto concretar su táctica.
Sin embargo, ahora aparecen las dudas, cuando Morales aparece como un interlocutor importante para obtener un acuerdo en el Senado antes que ruede la cabeza de Mercedes Marcó del Pont, con el argumento de la gobernabilidad.
¿Y si Morales hizo lo que tenía previsto hacer? O sea: ¿y si Morales jugó a perder la sesión?
Muy complicado todo este asunto. Volviendo a las negociaciones de última hora en nombre de la 'convivencia', un concepto similar, de supuesto llamado a la reflexión y a la tolerancia, había deslizado Hilda de Duhalde (Buenos Aires-Peronismo Federal), luego del discurso de Cristina de Kirchner en el Salón Blanco de la Casa Rosada.
Luego, el presidente provisional del Senado, José Pampuro (Buenos Aires-FpV), ex médico personal de los Duhalde y ahora un kirchnerista disidente, intentó instalar la necesidad de un acuerdo UCR-FpV para acotar el conflicto de poderes que ha escalado por voluntad de los Kirchner.
Pampuro, responsable principal en el duhaldismo de que Néstor Kirchner haya llegado donde llegó, termina haciendo lo que los Kirchner querían: ellos presionan por una posición de máxima, y aparece Pampuro negociando una posición intermedia que, de concretarse, para los Kirchner es mejor que la derrota, en especial porque permitiría que Marcó del Pont continúe en el Senado hasta fin de año.
Lo inconcebible es que Morales acepte esta situación cuando él integró el grupo de 8 senadores nacionales que, en la Comisión de Acuerdos, 'bochó' el pliego de Marcó del Pont.
Cabe recordar que Morales fue uno de quienes, antes, intentó promover el proyecto de Ley de Desendeudamiento que estaba muy avanzado hasta que Cristina de Kirchner se despachó con el nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia durante su discurso de apertura del período ordinario de sesiones.
Falta convicciones y lucidez en muchos legisladores. Por ejemplo para preguntarse porqué Chile, que tiene una verdadera emergencia nacional, no echó manos a sus reservas de libre disponibilidad sino que anunció que elabora un plan de financiamiento de la reconstrucción con organismos multilaterales.
Pero lo más grave es que, cuando visitó la Asamblea Legislativa, la Presidente habló de que hay temas que son propios de los políticos, en los que los magistrados no deben inmiscuirse. Una verdadera afrenta de Cristina de Kirchner a los jueces, a metros de Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien la escuchaba con interés.
Y ahora es lo que algunos intentan en el Senado: existiendo un pronunciamiento judicial y advertencias acerca del peligro de desobediencia, concretar un acuerdo político espurio por encima de la Ley y la Justicia.
Que todo eso provenga de legisladores de la Nación debería provocar un escándalo de proporciones, en especial cuando Morales es el presidente del bloque de un partido político que ambiciona regresar al poder en 2011 pero ¿para concretar más de lo mismo? ¿Cuál es la diferencia substancial que está proponiendo a la sociedad argentina al prestarse a ese tipo de cabildeo con el kirchnerismo?
Mucho debería cuirdarse la UCR, con Julio Cobos o Ernesto Sanz como candidato a Presidente de la Nación, de que la opinión pública no sospeche que lo único que tiene para ofrecer es kirchnerismo prolijo.
Las respuestas son todas adversas a lo que están tramando algunos, mientras Kirchner sigue el show de hacerse 'el loco', amenazar, golpear sobre la mesa y ordenarle a su ministro del Interior, Florencio Randazzo, que salga a los medios a desautorizar a Pampuro -el diario Clarín terminó siendo el canal de expresión de la estrategia de Kirchner creyendo que estaba ventilando intrigas del poder-.
Es racional lo que la diputada nacional Elisa Carrió exigió a la oposición: "No puede negociarse si se viola o no la ley" ni "hasta dónde se cumple o no la Constitución".
Ella agregó: "Es el mayor error de la oposición dialoguista: la oposición no puede hacer el juego de este diálogo, porque puede volver a ser trampeado".
Carrió destacó, en declaraciones a Radio Mitre, que en el bloque de Coalición Cívica que dirige "tenemos coraje y firmeza a la hora de defender la Constitución y claramente esa no fue la posición de (el senador José) Pampuro, ni de (el vicepresidente Julio) Cobos", quienes habrían iniciado conversaciones para reducir el nivel de confrontación.
Agregó que "hay un doble juego en el Gobierno; por un lado cierra las puertas y por el otro habilita un diálogo para lograr básicamente que se preste acuerdo a (Mercedes) Marcó del Pont" como titular del Banco Central.
Se refirió así a la reunión reservada que mantuvieron Pampuro, Cobos y Morales.
Pampuro pidió a la oposición que "reciba y escuche a la presidenta del Banco Central".
El pliego de Marcó del Pont fue rechazado en la reunión de la Comisión de Acuerdos de la que participó Morales y en esa ocasión nada dijo acerca de la que parece resultar su preferencia.
Carrió opinó que "a Marcó del Pont no se le puede prestar acuerdo porque ha violado la Constitución y ese precedente es muy grave. Tengo cariño personal por ella, pero se trata del cumplimiento de la Constitución".
Y que el Congreso debe declarar al DNU de creación de Fondo de Desendeudamiento Argentino (Fodear), "de nulidad absoluta e insanable" para que tenga el efecto "como si el acto no hubiera existido y el dinero deba volver al Banco Central".
En tanto, Atilio Bleta transcribió en Clarín declaraciones de Florencio Randazzo, ministro del Interior, quien mucho dudó en satisfacer el pedido de Néstor Kirchner:
"El ministro del Interior, Florencio Randazzo dijo (...) que "no hay ninguna negociación con la oposición" en la búsqueda de una salida a la crisis institucional abierta por el nuevo DNU que autoriza el pago de deuda con reservas del Banco Central. Además pidió a la oposición que "si tiene una propuesta mejor que la presente. Tal como dijo la Presidenta si se comprometen estamos dispuestos a debatir el DNU".
Unas horas antes, el presidente provisional del Senado, José Pampuro planteó la necesidad de una negociación con la oposición: "necesitamos avanzar ese paso y tener de alguna forma el consentimiento del Ejecutivo para obtener una salida a esta crisis". Pampuro señaló que "alguien desde arriba, desde otra instancia tiene que abrir otra posibilidad".
En la misma línea del jefe del bloque oficial de Diputados, Agustín Rossi dijo que "no vamos a firmar una rendición incondicional" dando a entender que espera un gesto de la oposición.
Si bien Randazzo se cuidó de desmentir en forma explícita a Pampuro resultó evidente que el Gobierno buscó poner límites a una puertita que intenta abrir un dialoguista nato como es el Presidente Provisional. (...)".
Randazzo volvió a hablar durante la mañana del sábado, con Radio 10:
"El ministro del Interior, Florencio Randazzo, desafió hoy a la oposición a que presente un proyecto para "honrar las deudas" del país al menor costo posible y volvió a reclamar que el Senado avale el pliego de la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont.
"Si hay un proyecto de ley que tiene el mismo sentido que el decreto de necesidad y urgencia, que lo propongan. Nos tiene que permitir honrar las deudas del país al menor costo posible y nosotros vamos a acompañarlo", enfatizó Randazzo.
El funcionario remarcó que "hay cosas que son innegociables" y anticipó que pese a las trabas que existen desde la oposición , van a pagar la deuda en este 2010 con fondos de las reservas del Banco Central.
De todos modos, el ministro se quejó de que "las pocas propuestas de la oposición que aparecen son totalmente disímiles" y aseguró que "hay una clara intención de no dejar gobernar".
Randazzo señaló que el Gobierno aspira a que la oposición "escuche" a Marcó del Pont en el Senado al tiempo que señaló que la funcionaria "tiene idoneidad" y evaluó que "si la oposición quiere aportar a tranquilizar las aguas, como dicen, va a prestarle acuerdo".
Además, consideró que "es una lucura" tratar el pliego de la titular del Banco Central, por lo que apeló "a la responsabilidad"de la oposición.
Además, recordó que "nunca se rechazó algún pliego" en el Congreso, y en idéntica situación "jamás" se descartó un Decreto de necesidad y Urgencia (DNU) desde que se pusdieron en vigencia en 1994. (...)".
Sebastián Premici escribió en el diario Página/12 acerca de las negociaciones que, según él, ocurren porque los opositores no quieren que los llamen 'desestabilizadores' (¿?):
"(...) Luego de la derrota en el Senado del miércoles pasado (03/03), el Gobierno –en boca de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner– acusó a la oposición de "desestabilizadora" e incluso dobló la apuesta al dejar trascender que la primera mandataria estaba dispuesta a enfrentar un juicio político. Frente a esta embestida, la oposición reaccionó con una baja en los decibeles, al menos en apariencia, y un llamado a la negociación.
Ayer (05/03), dirigentes del Frente para la Victoria en la Cámara alta dejaron trascender que se está dialogando con la UCR y el PJ disidente sobre un posible proyecto de ley, con un contenido similar al último DNU, pero que permita tener un "mínimo consenso" para salir de la crisis institucional. La hipótesis del proyecto de ley se había manejado hasta horas antes de la Asamblea Legislativa del lunes pasado, en base a una propuesta del pampeano Carlos Verna (PJ). El otro tema en conversación es la situación de Mercedes Marcó del Pont.
El oficialismo pretende "persuadir" a algunos legisladores para que no participen de la próxima sesión y evitar así el rechazo de su pliego. Sin embargo, otra ala del FpV cree que será difícil revertir el dictamen de la Comisión de Acuerdos del Senado, por lo que la estrategia sería lograr que la funcionaria pueda explicar en el Parlamento su posición, luego quitar el pliego de su designación y quedar en comisión hasta septiembre.
El encargado de abrir una instancia de negociación en el oficialismo fue el presidente provisional del Senado, José Pampuro (FpV). "Hoy parece que en la política argentina flexibilizarse es perder o ceder, pero en términos políticos eso es un error. Para buscar el objetivo final deben tenderse puentes intermedios. Las posiciones en Diputados y en el Senado están demasiado firmes, pero tenemos que ceder en función de armonizar un espacio nuevo", planteó el legislador bonaerense.
(...) –Luego de la embestida del miércoles pasado, ¿por qué cree que la UCR aceptará negociar? –preguntó este diario a una alta fuente oficial, que sigue de cerca las conversaciones.
–Porque no quieren quedar como los destituyentes –respondió el legislador.
"Lo del miércoles pasado fue muy duro para el oficialismo, son temas de mucha trascendencia institucional que generaron ansiedad y locura. Por eso ahora estamos buscando la mejor salida posible", afirmaron a Página/12 colaboradores cercanos a Gerardo Morales, presidente del bloque de la UCR. (...)".
Mariano Obarrio también escribió sobre las negociaciones, en el diario La Nación:
"(...) ¿Cuál es el eje de un eventual acuerdo? El primer objetivo es convertir en ley el contenido del actual decreto 298/10 por el cual el Tesoro tomó compulsivamente el lunes reservas del Banco Central para pagar la deuda con tenedores privados.
Ese DNU fue frenado por la jueza en lo contencioso administrativo Claudia Rodríguez Vidal, que ordenó al Tesoro inmovilizar esos 4.300 millones de dólares. Y el Congreso podría derogar la semana próxima ese decreto. La Presidenta anticipó anteayer que desconocerá el fallo y a la voluntad del Congreso. Una ley legitimaría la medida.
El segundo propósito del plan de Pampuro es evitar que el Senado rechace la designación de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, como anticipó la oposición. "Ambos temas están en la mesa. La semana que viene habrá novedades", aseguraron en la Casa Rosada. "Después se verá si la Presidenta y Kirchner lo aprueban", dicen.
"Vamos por esa línea. Los Kirchner están al tanto; no les gusta, pero no nos levantaron el diálogo, por lo que seguimos. Es un avance", ironizó un allegado a Olivos.
Otro involucrado en el embrionario diálogo -ya hubo ayer reuniones y charlas telefónicas - es el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner. Los interlocutores de Pampuro y Fellner son los líderes de los bloques opositores. Por un lado, los senadores Gerardo Morales, de la UCR; Adolfo Rodríguez Saá, del Peronismo Federal, y el peronista disidente Carlos Verna, entre otros. El jefe del bloque de senadores kirchnerista, Miguel Pichetto, está enterado, pero se apartó por recientes choques con la oposición.
Su par de diputados, Agustín Rossi, es el más duro por su cercanía a los Kirchner. Sin embargo, dialogará con sus pares de la UCR, Oscar Aguad, y de Pro, Federico Pinedo, la semana próxima.
Verna recibirá el martes a un hombre de la Casa Rosada, que hace de nexo. Un proyecto de Verna estuvo a punto de tener el apoyo del Gobierno la semana que pasó, para sancionar por ley el uso de las reservas, aunque fuera solo en el Senado. Verna era el voto número 37 y desequilibraba. Luego, la Presidenta resolvió derogar el DNU 2010 y dictar el 298. (...)".
Es el momento de abordar fragmentos de la columna de Roberto García en el bisemanario Perfil:
"(...) Con celo de Otelo, los Kirchner defendieron la permanencia de José Pampurro como tercero en la línea sucesoria presidencial. Consideraban un atentado su remoción al frente del Senado. Este Pampuro, un médico de cabecera en su momento de Hilda Duhalde, gestor de operaciones en su momento entre Domingo Cavallo y Eduardo Duhalde, convertido por la gracia patagónica en un confidente del matrimonio Kirchner en agradecimiento por sus colaboraciones para depositarlos en el poder (como soldado de Duhalde), se atrevió ayer a pontificar frente al periodismo, cuya sola presencia le produce urticaria: "Ceder no es perder". Era otro frente al obediente de estos últimos años, como si le hubieran cambiado la pastilla en la mesita de luz. Se refería, claro, a la eventualidad de una transacción en el Congreso por la crisis de los DNU.
Al rato, se lo desmintió desde el Gobierno, nada representaba ni procedía Pampuro, falta que Aníbal Fernández lo condene en minutos. Le faltaba decir al senador-sanador, agitando una banderita, "aquí estoy". En alusión, claro, a quienes desde la oposición lo observan como uno de los más felpudistas de la pareja.
Esa voz asombrosa y repentina, la de Pampuro, tropezaba en el breve discurso con la de su colega legisladora Diana Conti, otra que sólo transpira oficialismo, delicada vocera oficial para radios y TV, quien horas antes se refirió a los "patriotas", a los "no patriotas" y a los "traidores a la patria". No hizo nombres, falta identificar a éstos y, luego, que los vayan a buscar. Embebida de celeste y blanco, al mejor estilo Videla pero al revés, entonaba la canción sin final "ni olvido ni perdón", y parecía señalar a la derecha en general como la "traición" (pequeña digresión: ¿esa derecha no quiere pagar la deuda?). Curioso: a ella, ciertos personajes de esa derecha la protegieron, la consideraron –pues la suponen buena persona– cuando ella atravesó un percance parlamentario que ya no vale la pena recordar.
Resumiendo: con este folletín inacabable se ha dado vuelta como una media hedionda la política. Un Migré de última generación, potenciado a la décima. Si cuesta acordarse de que el grotesco empezó apenas hace seis días, el último lunes, cuando la Presidenta en el Congreso encendió un mensaje laudatorio sobre sí misma y su marido, sus prodigiosos éxitos pasados como gobernantes, elogiando también sus propias y máximas condiciones democráticas. Parte de un tablado teatral: a la misma hora, una blitzrieg avanzaba en el Banco Central y procedía unilateralmente a ejecutar una medida ya cuestionada desde el Poder Judicial y el Legislativo, el traslado de fondos del Banco Central al Tesoro que administra la señora. Más de US$ 6.000 millones al saco.
Un cínico diría que fue una forma de sodomizar a la oposición en público, alegremente y con fotografías, sonriendo y guiñando el ojo como Néstor Kirchner, mientras embolsaban los dólares para su coleto.
Demasiada provocación: convirtió de inmediato a todos los senadores fuera de la nómina oficial, sin distinción de colores o pensamiento, en un Michael Douglas cualquiera y enceguecido arrancado del film Un día de furia. La afrenta apresuró el ejercicio de las mayorías en la Cámara alta, citaciones a funcionarios, promesas de apartamientos, eventuales leyes para quitarle atribuciones y distribución de fondos (impuesto al cheque), juicios, el pretendido bloqueo –nulo, sin duda, o abstracto– a los US$ 6.000 millones que el Gobierno destina a pagar obligaciones externas (organismos financieros y deudores privados) mientras libera una cifra semejante para menesteres domésticos que no contemplaban ese objetivo en el Presupuesto. Lo que se dice un "double counting", título para la humillante transferencia del lunes último.
Aunque parezca mentira, el culebrón recién empieza. Y todo partió de un malentendido (Martín Redrado nunca se opuso al DNU, sólo pidió unos días para protegerse judicialmente) y de una incompentencia notable de Olivos dominada por la tontería egocéntrica del ejercicio inmediato del poder: en enero, sin complicaciones y en silencio, el anterior directorio del Banco Central –con mayoría kirchnerista– habría aprobado la transferencia de los fondos. Ni siquiera habría llegado al Congreso. (...)".